En el año quince del reinado
del emperador Tiberio, siendo Poncio Pilato gobernador de Judea, y Herodes
virrey de Galilea, y su hermano Felipe virrey de Iturea y Traconítide, y
Lisanio virrey de Abilene, bajo el sumo sacerdocio de Anás y Caifás, vino la
palabra de Dios sobre Juan, hijo de Zacarías, en el desierto. En este
pasaje de su evangelio, S. Lucas sitúa el comienzo de la salvación en el marco
de la historia del mundo. Con estos detallados datos históricos y cronológicos
nos muestra que lo que va a narrar no son imágenes o símbolos, sino hechos
concretos. El primero de ellos es éste: vino la palabra de Dios sobre Juan,
hijo de Zacarías. Dios es quien toma la iniciativa en los albores de la
salvación. Así lo señala el profeta Baruc en la primera lectura: Jerusalén,
Dios mostrará tu esplendor a cuantos viven bajo el cielo. Dios te dará un
nombre para siempre: “Paz en la justicia” y “Gloria en la piedad”. (…) Dios
traerá a tus hijos con gloria, como llevados en carroza real. Dios ha mandado
abajarse a todos los montes elevados y a las colinas encumbradas, ha mandado
llenarse a los barrancos hasta allanar el suelo, para que Israel camine con
seguridad, guiado por la gloria de Dios. Ha mandado al boscaje y a los árboles
aromáticos hacer sombra a Israel. Porque Dios guiará a Israel con alegría a la
luz de su gloria, con su justicia y su misericordia.Con este blog pretendo compartir luces, reflexiones, comentarios, como agradecimiento a todos los que los han sembrado en mí.
domingo, 9 de diciembre de 2012
DOMINGO, 9 DE DICIEMBRE, 2012
En el año quince del reinado
del emperador Tiberio, siendo Poncio Pilato gobernador de Judea, y Herodes
virrey de Galilea, y su hermano Felipe virrey de Iturea y Traconítide, y
Lisanio virrey de Abilene, bajo el sumo sacerdocio de Anás y Caifás, vino la
palabra de Dios sobre Juan, hijo de Zacarías, en el desierto. En este
pasaje de su evangelio, S. Lucas sitúa el comienzo de la salvación en el marco
de la historia del mundo. Con estos detallados datos históricos y cronológicos
nos muestra que lo que va a narrar no son imágenes o símbolos, sino hechos
concretos. El primero de ellos es éste: vino la palabra de Dios sobre Juan,
hijo de Zacarías. Dios es quien toma la iniciativa en los albores de la
salvación. Así lo señala el profeta Baruc en la primera lectura: Jerusalén,
Dios mostrará tu esplendor a cuantos viven bajo el cielo. Dios te dará un
nombre para siempre: “Paz en la justicia” y “Gloria en la piedad”. (…) Dios
traerá a tus hijos con gloria, como llevados en carroza real. Dios ha mandado
abajarse a todos los montes elevados y a las colinas encumbradas, ha mandado
llenarse a los barrancos hasta allanar el suelo, para que Israel camine con
seguridad, guiado por la gloria de Dios. Ha mandado al boscaje y a los árboles
aromáticos hacer sombra a Israel. Porque Dios guiará a Israel con alegría a la
luz de su gloria, con su justicia y su misericordia.
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